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LIM_A : A_MIL
2009

Ciudad de Emé

Desde hace ya tiempo, la obra de Gustavo Emé optó por una mirada caleidoscópica acerca de los contenidos de las ciudades. ¿Que porqué lo hizo? Quizás porque en esa cuidada fórmula, que por igual divide y multiplica, la ciudad de Emé se rehace a partir de un esquema que no es otro sino un orden deseado, para todos los elementos que parecen flotar descuidadamente en la vida real. Ahí las combis vs. los reproductores de mp3 que resuenan mudamente en sus interiores, o la manera en que se abarrotan las laptops y la alta tecnología masificada vs. el balcón colonial, recuerdan de una manera gráfica alta y baja, nueva y vieja cultura, en un esquema de oposiciones que iguala el referente textil prehispánico con el pictórico, lo mismo que con el pixel y el papel tapiz –una postura que sorprendentemente aún no deja de ser punzante en el reino de la representación local.

 

Como recorrido histórico por la ciudad y por lo nacional peruano, Emé no llega a esquivar el comentario social, lo afirma pero le sobre impone un mapa de su propia sensibilidad y de sus elecciones estéticas. Estas surfean con comodidad varios medios plásticos, respetando y enfatizando los respectivos espacios de cada uno, sin dejar de hacer chirriar con cierta ironía esa confrontación. Una opción en la que los planos urbanos –que aquí todo le deben al pensamiento previo a la perspectiva- son una sintetización gráfica provocativa y sin complejo alguno por afirmar a través de ella un cierto costumbrismo inevitable, aunque modular y distantemente visto.
Una mirada especular que lo mismo endereza que voltea, como en un naipe, la baraja de una ciudad que rebalsa sus propios juegos y la marea picada de su heterogeneidad  imparable.

 

Rodrigo Quijano

 

* El autor juega con el equivalente del apellido del artista: la letra "M", haciendo referencia a "Mierda" (Ciudad de eMé: ciudad de mierda).

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